Cómo limpiar la plata y el oro en casa

Con el paso del tiempo el oro y la plata acaban perdiendo su brillo original, dándoles un aspecto mate y apagado. Pero todas las manchas tienen solución si sabemos cómo limpiarlas. A continuación te contamos los mejores trucos para limpiar las joyas de plata y de oro con productos caseros.

colgante de plata
Diseño de Chabrowski-Schmuck (Alemania)

Los siguientes métodos no deberían usarse si las joyas tienen piedras preciosas u otros materiales incrustado, ya que podrían verse afectados.

Cómo limpiar la plata

Con el tiempo y el contacto con la humedad la plata tiende a ennegrecerse, formando una capa de sulfuro de plata. Con este sencillo truco podrás dejar tus cubiertos y joyas de plata como nuevas.

  1. Recubre un recipiente de cristal con papel de aluminio y llénalo con agua caliente.
  2. Añade dos cucharadas soperas de bicarbonato de sodio por cada litro de agua y espera hasta que se disuelva.
  3. Mete las piezas de plata ennegrecida en el agua y deja que el aluminio junto con bicarbonato actúe sobre las manchas.
  4. Cuando la plata esté limpia, saca las piezas y acláralas con agua.
  5. Seca las piezas con un paño suave.

Para evitar que la plata se ennegrezca lo mejor es el uso diario. Si no vas a utilizar los cubiertos o joyas durante un tiempo lo más importante es guardarlos en un lugar seco. Para esto puedes envolver las piezas en una tela de algodón y guardarla junto con un trozo de tiza.

Cómo limpiar el oro

A diferencia de la plata las joyas de oro no se ennegrecen con el tiempo, pero también acaban ensuciándose con la grasa corporal y los productos cotidianos.

  1. Llena un recipiente con agua caliente y échale unas gotas de lavavajillas delicado.
  2. Mete la pieza de oro en la solución y déjala en remojo durante un minuto.
  3. Con un cepillo de dientes muy suave frota delicadamente la superficie.
  4. Aclara con abundante agua antes de secar con un paño suave.

Para limpiar y pulir el oro también se puede utilizar amoniaco, pero sólo debería usarse en casos excepcionales, ya que existe el riesgo de decoloración.

  1. Mezcla una cucharada de amoniaco en 1 litro de agua.
  2. Moja brevemente la pieza de oro en la solución.
  3. Aclara bien con agua limpia, asegurándote de que no queden restos de amoniaco.
  4. Sécalo con un paño de algodón suave.

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